
Un nudo que se arma y deshace a voluntad de las coincidencias, de la verguenza y la falta de lo que jamás inmortalizaré. Temblor misterioso que acompaña aquellos desvelos indeseados pero largamente contemplados, una partida que en su trayectoria recorre los laberintos del azar para pronunciarse a favor de las derrotas de uno y otro.Amnesia forzada para no caer en vanos juegos y extraibles situaciones pasadas. Tu distraes la real apariencia de un incomprensible sentimiento, tomas y dejas en sano juicio mentiras y verdades que no logras reconocer.Sencillez inhata que me despide, que me retuerce, que aclara y oscurece ese pragmatico padecer, sin más que una indiferencia que castiga justamente un sueño. Extrañeza ausente, sucesos olvidados y enterrados, abandonados a las puertas de un escabullimiento de la complicidad, palabras sordas y vacías que no sugieren apoyo alguno. En tanto, una fragancia que cristaliza recuerdos, asi como esa desgraciada felicidad.
Ella, sentada a los bordes, repasaba las dudas, las confusiones, las emociones. Ahogaba su angustia en un mar de silencio mientras examinaba el cielo casi presente en ese entonces. Recordó entonces lo que pasó.Sintió un impacto de perplejidad, paralizada por sus propios pensamientos, su sistema una vez más mostro cavalidad. Inhaló profundo y procedió, en segundos se inundó de imágenes que exponian fragmentos fugacez en su lamentable experiencia. El tiempo, sin embargo, la fue revolcando, en inseguridades, oportunidades, expectativas y decepciones, Dos fuerzas persistían en desorientarla. Ojos vaciós, misteriosos que solo aumentaban aquella confusión, discursos que tragaba forzosamente pero que rogaba entender y creer. Ligereza en el contacto que propició una sonrisa en su alma, pero que no esbosó en su rostro, aquello que ya se sabía, sobretodo quien no fuese ella precisamente. La percepcion fue casi nula. Una añoranza por tratar de saber que entendía otro era otra de sus imposibilidades más que humanas y condicionadas. El frío y el calor, el despliegue de lo tipicamente visto, fueron para ella un recurso de su incomodidad. Sólo pueden mirarse a travez de un espejo. Pero hay mucho del mundo en ambos lados.
Un momento de inconciencia los dejó indefensos ante el cristal del espejo, sin embargo, ambos se reconocieron, no así emocionados de su condición. El lapso de meditación transcurrio de igual forma, polos que parecian enfriarse y estinguirse se vieron viciados por una atracción fatal. Como aquel permanente descontento se entablo una coincidencia más: la sensibilidad de sus almas. Las que se fueron encarcelando, autolastimando en sus propios pensamientos, en aquella pampa fría, en el extremo de la perturbación y la escacez de coraje, que cedió una vez más la entrada a la decepción y al transcurso del tiempo. Corazones o mentes, brazos atados a esa cierta angustia racional, como aquella soledad que uno promovía y el otro acogía inconcientemente. Descanso para lo experimental, trabajo para lo inteligible, fue la elección que se dió a entender. Contrarrestada con una inintendible voluntad hacia reprimir las propias oportunidades, sueños, y dichas, significados caprichosos que persisten en entablar. Pero no es justo para ella , ya que su escencialismo se basó en el tiempo, en la derrota y revancha. Se alimentó de incoherencia y una deleitable obsesión por el futuro; sequía y descontento encontró.
La nueva madrugada, la nueva estrella que creyó divisar, fue otra más de aquellas gotas angustiantes para su esperar; detalles recordados y arropados de exquisitos perfumes, de color, de música e imagen impactaron en la fortuita cápsula, su via de escape. Desentendimiento inconcebible frente a su propio actuar, que sólo pudo contener con un abrir y cerra de ojos.
Adaptó el aire, la melancolía e impaciencia ajena, para regocijarse en alguna infinita protección; solo entonces descubrió el tormento: renegables vueltas, un camuflaje casi perfecto del destino. Pocas palabras le faltaron para dilucidar nuevamente aquella inmortalizada condición, gesto y acto hecho y pensado, como todo en la vida. Penuria de vida y de paz es retratada por el pedante destino. Objeción hacia la verdad, hacia el deseo frustrado, hacia la inexplicación de la derrota, es una sombra lúgubre y gris que acaba por destruir la esperanza. ¿ Es acaso irremediable la vida de ella ? Pues, sin conocer la enfermedad, no es de encontrarse la cura.
Se abstuvo a seguir en sus pensamientos, viajó en su concebir y revivió lo no vivido, lo experimentado por su mente, quizas en el mundo real, en el onirico, en el mental, o en el ilógico. Se sintió desnuda en un campo travieso, vista por él, a lo lejos, mas allá de las montañas, de los rios y bosques, atrás del capullo del horizonte.
Todo minimizado, todo vuelto atrás, todo antes escrito incluso, era ese fiel retrato improvizado por el existencialismo. Pero entonces, dudó nuevamente, de las coincidencias, del opaco color del ambiente, de estar sentada nuevamente en una cumbre, viendo su propia creación.
Como si el tiempo no tuviese transcurso, como si una interpretación fuese eterna y se repitiese, y volviese y la dejase, y sin preguntarle nada se impusiese nuevamente.
Incluso podría realizar una sátira al destino, o una alegoría de aquellas experiencias que obligadamente conviven con la casualidad.
AlOmejOr cOntinuará
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